Tenemos ante nosotros un gran desafío que abordar, la crisis económica, que nos azota desde hace más de 2 años, es a la par una crisis de valores sociales y políticos. Crisis que afecta con especial virulencia a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que, según el Observatorio Local de Empleo, cuenta ya con 53.206 parados, lo que supone uno de los mayores índices de paro de todas las capitales del Estado. Además, la capital grancanaria cuenta con la mayor tasa de desempleo juvenil de Canarias, con una falta de liderazgo político, con un gran despilfarro público y con grandes diferencias sociales.Ante esta situación, tenemos al peor Gobierno municipal en el peor momento posible. Contamos con unos responsables municipales (PSOE-Compromiso), cuya gestión de lo público la marca la improvisación, la incompetencia y la desidia. Un equipo de “desgobierno” que tiene como máxima el despilfarro público, una incontinencia en el gasto presupuestario que la podemos corroborar con varios ejemplos.
En primer lugar, tras las últimas elecciones municipales de 2007, el PSOE obtuvo la mayoría absoluta con quince concejales. A pesar de esto, agregó a su equipo de Gobierno, por interés explícito del Alcalde, a los dos representantes del partido de Nardy Barrios, provocando que los ciudadanos tengamos que sufragar los gastos de estos dos “concejales extra”, cuya labor podría ser asumida por la mayoría absoluta del PSOE. Por tanto, el partido de Nardy Barrios se convirtió desde el principicio, en un lastre innecesario para las arcas públicas.
En segundo lugar, otro ejemplo que demuestra el despilfarro presupuestario del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es la configuración de la estructura organizativa y política del mismo. En 2007, se crearon trece plazas de Directores Generales, que tras varias dimisiones y sustituciones, forman en la actualidad un equipo de gobierno municipal de veintiséis personas. Solo el coste de los Directores Generales es de 500.000€ al año. Pero esta estructura de “barra libre” no se queda solo en esto, hay otros cargos de confianza que han cubierto con personal ajeno al Ayuntamiento (Gerente de limpieza, Gerente de Erelpa, Gerente de Guaguas Municipales, Gerente de Sagulpa, Gerente del Instituto Municipal de Deportes, Gerente de la Sociedad de Promoción, etc.) y por primera vez en la historia, el Alcalde, además de tener su Jefe de Gabinete, Jefe de Protocolo, Jefa de Secretarías, etc., tiene un Secretario Personal. Por ello pregunto, ¿responde esto a la contención presupuestaria?, permítanme que lo dude.
En último lugar, hay varias iniciativas que suponen un duro golpe para las arcas municipales, proyectos que resultan profundamente innecesarios para resolver los graves problemas de nuestra capital. Por un lado, el proyecto Proa-2020 gastó en 2008, 1.300.000€ y en 2009, 650.000€, sin que se sepa bien su utilidad ni los beneficios que traerá a la ciudadanía. Por otro lado, el Ayuntamiento gestionado por PSOE-Compromiso transfirió 400.000€ para sufragar la representación de la obra Electra del maestro Pérez Galdós, que, sin menospreciarla, supone un nuevo capricho en la política cultural del Alcalde, en los momentos de grave crisis económica en que vivimos. Esto sin contar con las subvenciones que Saavedra ha destinado desde 2008, a “sus” amigos de la ópera, el coste del acondicionamiento de las Casas Consistoriales (más de 700.000 €), los “supercontratos” con el WOMAD durante 4 años (600.000 € al año), y un largo etcétera.
Dicho esto y a la luz de las actuaciones de PSOE-Compromiso, el Ayuntamiento actúa de espalda a los ciudadanos y tiene como máxima cota de miras sus propios intereses partidistas. Tenemos un Ayuntamiento que juega a la política de salón y que busca grandes e ineficaces titulares, pero ¿qué pasa con los problemas reales de los ciudadanos?
Ya es imposible dar marcha atrás al camino recorrido y recuperar los muchos millones de euros despilfarrados. Lo que ahora tenemos que hacer es amortiguar – en el año que queda de mandato municipal – sus consecuencias y evitar el gasto suntuario de ni un euro más. Y esto solo lo podemos conseguir con nuestra presión social.
Además, estoy convencido de que esta situación debe afrontarse desde la responsabilidad de lo público, debemos ser capaces de situar a Las Palmas de Gran Canaria en el corazón de la economía canaria y de reconocer que la austeridad presupuestaria, el liderazgo en el contexto archipielágico y un mayor incremento en las partidas sociales, es garantía tanto de desarrollo económico como de bienestar social.
Rubén Romero, presidente de JNCC en Las Palmas de Gran Canaria.
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